Transparencia, reputación y sostenibilidad: Cuerpo, Alma y Espíritu

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Paola Rueda López, conferencista, periodista y empresaria colombiana

Paola Rueda López, conferencista, periodista y empresaria colombiana

La transparencia, la reputación y la sostenibilidad son claves y prerrequisito la una de la otra.

La transparencia cuando se habla de un mundo 360º en el que las redes sociales le han dado poder a todos los stakeholders de comunicar lo que sienten en su relación con la organización, se convierte en un primer eslabón crítico que aporta o por el contrario afecta la reputación. Es generadora de confianza. Es la base, es el cuerpo, la expresión. Es el hecho.

La reputación es la percepción integral. Esa foto colectiva del valor que genera esa corporación a lo largo de su trayectoria para cada uno de los integrantes de la cadena de valor interna y externa. Es esa huella indeleble -no transparente- sino blanca como resultado de la sumatoria de los colores y matices del comportamiento de la entidad, puestos sobre la rueda de la comunicación que antes giraba usando un pedal manual y que ahora lo hace con solo dar click. Ni siquiera hablamos de mayor velocidad en la comunicación sino de tiempo real.

La reputación por su parte es la responsable de la credibilidad que sirve incluso -para las empresas listadas en bolsa- de termómetro en donde acorde con esa percepción del mercado a la empresa le da fiebre y podría fallecer o bajar a tal punto que se presuma que su corazón ya no late. En ambas el valor de la acción es la consecuencia. Es la voluntad, la emoción y el intelecto. 

Y es precisamente esa concepción de relación duradera y estable con el entorno económico, social y ambiental la que hace que se consolide un modelo de negocio en el que la toma de decisiones se hace con base en valores compartidos. Y allí llega la sostenibilidad. Es el espíritu, lo supremo, lo que trasciende. Conciencia, intuición.

 

Comunión: Comun-unión

Se requiere pensar, decir y hacer con coherencia, sintiéndose parte de un ecosistema. ECO porque debe ser gana – gana y SISTEMA, porque uno solo de los eslabones puede afectar toda la cadena, aun el más debil o “insignificante” riesgo.

No basta entonces con monitorearlos y mitigarlos, se requiere la habilidad para observar integralmente las dimensiones y potenciar las oportunidades que generen ese factor que hace la diferencia, que contribuye a la competitividad, el crecimiento y continuidad de la organización. Todo esto en un marco de cambio toma aun mayor relevancia.

El cambio es un factor constante y para poder hablar de sostenibilidad serán múltiples los escenarios que tendrá que abordar la organización en los que deba adaptarse a nuevas realidades o incluso crearlas. Así las cosas, por acción o por omisión, usted es responsable de su transparencia, reputación y sostenibilidad y corresponsable de la de su entorno.

En buena hora una publicación como esta, CORRESPONSABLES, ayuda a repensarnos. Tome decisiones, arriésguese. Vaya más allá de la zona de confort y sobrepase los estándares que son sólo la medida de eso que un grupo de personas determinó que es lo que usted y su empresa deben hacer.

Y si por un momento piensa con su junta directiva y equipo de trabajo: ¿Qué pasaría si sobrepasamos estos indicadores o creamos otros? ¿Qué pasaría con nosotros? ¿Con el sector? ¿Con la regíon? ¿Para qué los cumplimos? ¿Por qué?

Atrevernos a hacernos preguntas poderosas que nos inviten a pensar lo inpensado, a sobrepasar fronteras, a ver más allá, es la tarea. Vincule el direccionamiento estratégico de su organización con ese sentido superior o supremo, ese llamado, ese propósito de vida. Solo así dejará de ser un estandar por cumplir y se convertirá en la oportunidad de ser una mejor versión de usted mismo, misma.

La próxima vez que piense en su informe de Sostenibilidad piense que motivación no es tener ánimos, motivación es tener motivos. Y hacerlo no es suficiente, hay que comunicarlo. Y no de cualquier manera. Hágalo de forma asertiva: Decir lo que debe decir, a quién se lo debe decir, en el momento oportuno y con el tonito adecuado, verificando o no el entendimiento en el otro mediante feedback y feedforward.

Cuando pasemos del qué comunicar al por qué y al para qué, estaremos entendiendo el verdadero significado de lo que decidimos hacer y lo que no. Evaluemos nuestras palabras y por qúe las expresamos. Solo así entenderemos nuestros pensamientos, acciones, hábitos, carácter y destino. Todo es consecuencia de. Acción – Reacción.

En este escenario se hace primordial que la organización identifique esos frenos y motores, entendiendo que la transparencia y la reputación son definitivos para la transformación, para la sostenibilidad. Que identifique cuerpo, alma y espíritu, para que los seres humanos implicados, confíen. Para que la empresa, crea. Para que el entorno, crezca. Creer para crear.

*Artículo publicado en el Monográfico de Comunicación Responsable de Corresponsables

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